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jueves, 12 de diciembre de 2013
viernes, 20 de septiembre de 2013
"¡¿Cómo que no puedes?! Si sólo es la Final de la Champions League, hombre".
Ya estoy de vuelta una vez más por aquí.
Aunque he tenido que limpiar las telarañas de los rincones del blog antes de
publicar esta entrada, creo que me ha quedado bastante curiosa, oiga.
Tras el último post, donde hablaba de la
Presión Psicológica ("¡Pero cómo ha fallado eso! ¡¡¡Qué perdemos la final!!!"), tuve la sensación se me estaba quedando un poco
cojo, que me faltaba algo por plasmar. Así que podría considerarse éste como la
segunda parte del post anterior aunque tenga otro título (si no lo has leído te
invito a que lo hagas). La Presión Psicológica viene desencadenada por diversos
factores, algunos mencionados con anterioridad de forma muy escueta,
que consiguen generar un estado emocional que de estrés e incomodidad que
limita muy notablemente el rendimiento deportivo. De esta forma, paralelamente
con la presión aparece la ansiedad. Hay que apuntar también que me estoy
refiriendo a la presión psicológica en su concepción más negativa, porque
cuando un jugador de fútbol pisa al campo para disputar la Final de la
Champions League tiene cierta presión, pero claro eso no quiere decir que
disminuya el rendimiento.
Una imagen vale más que
mil palabras, y aprovecho para apuntar que pongo siempre ejemplos de fútbol
porque por norma general es el deporte más mediatizado, me gustaría referirme a
otros deportes pero considero que así es más fácil de entender. Retomando nuestro
tema, ¿qué entendemos por ansiedad en el deporte? Básicamente podríamos
considerarla como un estado emocional negativo que incluye sensaciones de
nerviosismo, preocupación y aprensión, que están relacionadas con la activación
del organismo. La investigación acerca de esta variable psicológica es muy
amplia, debido a que puede manifestarse de diferentes formas o momentos en
función del sujeto, la causa y el nivel de presión. Voy a intentar explicarlo
todo de forma rápida pero completa e inteligible, a pesar de que todos tenemos
una idea bastante aproximada del concepto. Como sabemos, la ansiedad provoca
unos efectos sobre el propio cuerpo forjados por la activación del Sistema
Nervioso Autónomo causados por un desequilibrio psicológico, cuyos síntomas se
presentan como: desconfianza,
pensamientos negativos, inflexibilidad, preocupación, irritabilidad,
dificultades de atención, acentuación de conflictos personales, disminución en
la capacidad de procesamiento de la información, disminución del autocontrol,
fatiga, insomnio, dificultades para la relajación, preocupación, irritabilidad,
distracción. Aunque parezcan muchos, no resulta tan complicado que en un mismo
sujeto aparezcan todos y cada uno de ellos. A raíz de la sintomatología
psicológica aparecen los síntomas físicos, que se
caracterizan por la aceleración de la tasa
de pulsaciones por minuto, el incremento de la presión sanguínea, un aumento de
la tensión muscular, dificultades respiratorias, sudoración, mareos, nauseas y
sequedad bucal (Navarro, J. I., y col.; 1995).
Me gustaría seguir abriendo cajones conceptuales y hablar un poco sobre
cada uno de los síntomas, pero no quiero un post kilométrico.
Como ejemplo clarísimo de ansiedad deportiva existe el caso de Jesús
Navas, actualmente Campeón del Mundo y Europa, y jugador de uno de los mejores
equipos de la Premier League. Navas tuvo que recuperarse de unos problemas de
ansiedad que le impedían viajar con
el equipo, y hasta tuvo que hacer el esfuerzo en recuperarse para poder seguir
creciendo como deportista y tener la posibilidad de viajar para disputar
campeonatos.
Las lesiones pueden ser causantes de la ansiedad. Una lesión implica una
recuperación que en muchas ocasiones resultan complicadas y dolorosas. Esto
puede causar que el deportista genere miedos conforme a sí mismo, y su
autoconcepto resulte damnificado. El miedo a no recuperar su forma o a recaer
de la lesión puede conseguir frustrarle. Por ello, sobre todo en clubes que se
lo pueden permitir, en una lesión no intervienen únicamente médicos, fisioterapeutas
o readaptadores físicos, sino que la labor del psicólogo deportivo será
conseguir que el deportista no pierda su equilibrio emocional.
Sergio Canales, es un jugador del Valencia C. F., que durante las
pasadas temporadas sufrió dos lesiones consecutivas de rotura del ligamento
cruzado anterior, obligándole cada una de ellas a operarse y recuperarse
durante 6 meses. Además durante el pasado Europeo de este mismo verano, tuvo
que retirarse de la competición por lesión. Aunque desconozco el dato,
seguramente los psicólogos del club le han ayudado emocionalmente en su
recuperación.
Dando un pasito atrás, y situándonos en el
plano más genérico del tema, la presión, en otras ocasiones los deportistas
sufren lo que se conoce como ‘Síndrome Burnout’.
¡No! No es lo que piensas. De ninguna manera es una adicción a las bebidas
energéticas (chiste malo). El burnout
es un desequilibrio entre el estrés y la recuperación al producirse situaciones
de alto estrés y poca regeneración. Por
otra parte, el síndrome burnout se representa como una pérdida
progresiva de idealismo, energía y motivación, apareciendo un estado de fatiga,
incremento de la irritabilidad y pérdida de entusiasmo, producido por un
“trabajo” duro realizado durante demasiado tiempo en situaciones de alta
presión. Se caracteriza por un agotamiento emocional y actitudinal. El Síndrome
de Burnout no sólo está presente en
el panorama deportivo, sino que en la sociedad actual existen diversos estudios
e investigaciones que miden tasas de burnout.
Existen numerosos ejemplos sobre este síndrome, que pueden encontrarse fácilmente
en personas de nuestro alrededor que han perdido la ‘chispa’ o la ilusión por
su trabajo.
Me despido una vez
más dando las gracias a los lectores y colaboradores, y esperando que os haya
gustado.
Un abrazo,
@JuankiLungaran
PD: En este post me han salido menos chispas humorísticas, tendré que mirar no vaya a ser que esté sufriendo algún síntoma ;)
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martes, 27 de agosto de 2013
"¡Pero cómo ha fallado eso! ¡¡¡Qué perdemos la final!!!"
Aunque me ha costado un
poco acabar este post, por fin lo he conseguido… Esta semana nos toca hablar
sobre la presión. Pero que nadie se confunda, por presión no debemos entender
un concepto táctico defensivo para robar el balón. Hablamos de esa sensación
que nos hace sentirnos frustrados e incómodos mientras practicamos nuestro
deporte. Hablamos de la presión psicológica. ¿Por qué tenemos esa sensación? La
presión no es otra cosa que el peso de la responsabilidad sobre nosotros
mismos. ¿Cómo podríamos definir la presión psicológica? Se trata de una
situación de estrés emocional por la ‘obligación’ de conseguir un objetivo
determinado. En algún momento de nuestra vida, todos hemos oído a alguien
mencionar que un determinado jugador, atleta, etc. tiene presión, utilizando la
mítica frase de “le puede la presión”.
Hasta aquí, considero que no estamos
hablando de nada nuevo. Es bien sabido por todos que la presión psicológica es
una variable que es parte del deporte. Bueno del deporte… la presión es parte
de la vida. A menudo todos y cada uno de nosotros sufrimos periodos de estrés,
sobre todo en el trabajo (o también por la ausencia de trabajo). Vuelvo a
reiterar en lo de siempre: el deporte es un reflejo intensificado de la vida.
En el deporte hay fases de entrenamiento o formación durante varios años, fases
de competición donde tenemos que poner a prueba lo que hemos aprendido y lo que
valemos, hay derrotas y victorias, ascensos y descensos, lesiones que te
apartan de tus metas, ambiciones y retos de superación que queremos alcanzar.
Pero todo concentrado e intensificado. Existen jugadores que logran alcanzar un
rendimiento determinado y pueden promocionar hasta jugar a nivel profesional.
Otros, la inmensa mayoría, no llegan a alcanzar esos niveles, desarrollando su
juego en niveles inferiores. En cualquier caso, existen diferentes niveles de
rendimiento (podemos llamarlo calidad). En cada nivel, existen una serie de
responsabilidades con las que el deportista debe lidiar para conseguir los objetivos
que deben cumplir. No olvidemos que a mayor nivel, mayor responsabilidad. Ya lo
decía el abuelo de Peter Parker en la
película Spiderman: “un gran poder conlleva una gran
responsabilidad”. Pues eso. Los clubes pagan sueldos, en algunos casos
millonarios, y es normal que exijan resultados inminentes (recordemos que no
todo son Real Madrid, Barça o Manchester, existen clubes que no generan esos
ingresos y tienen muchos gastos). Los jugadores a menudo experimentan periodos
de presión, que en los casos de estos equipos tan conocidos suele tratarse de
una presión mediática.
Y claro, todos somos amantes de las
competiciones de máximo nivel, y sobre todo en fútbol, donde todos somos
expertos en la materia. Todos vemos los mismos partidos y cada uno sacamos
nuestras conclusiones. Los mismos jugadores y para unos son “buenos” y para
otros “malos” (entre comillas, porque cualquier jugador de primera división es
un atleta de los pies a la cabeza). Y qué decir de los sueldos… Yo soy de los
que piensan que nadie da ‘duros por pesetas’, nadie paga 100 si gana 20.
Entonces, como estos jugadores salen por la tele, nos creamos una imagen
robótica de ellos. Nos pensamos que son máquinas de jugar al fútbol que no
pueden pensar, sólo chutar… Y claro, pasa lo que pasa, que un momento de
presión puede crear una mancha imborrable en tu currículum.
Saber luchar contra la presión y
jugar con ella se traduce en un nivel alto de rendimiento deportivo. Raúl
decidió lanzar el penalti siendo consciente de la importancia que tenía. Pero
lo que todo el mundo no sabe es que cuando un jugador lanza un penalti decisivo
la portería comienza a reducirse en su mente hasta alcanzar las dimensiones de
una portería de hockey. El peso de la responsabilidad es otro reto que se debe
afrontar en la carrera de cualquier deportista. Por ello, los niveles de
presión están en función de los objetivos que se deban alcanzar en cada
división, nivel o meta. El objetivo de un maratoniano será poder rebajar su
marca de cara a una competición importante, y van pasando los días y es una
marca que se reduce muy lentamente. ¿Todos los deportistas sienten presión? Yo,
personalmente, considero que sí. La presión por norma general, tiene un origen extrínseco,
es decir, que no depende del propio sujeto. Sobre todo en aquellos niveles
donde las exigencias deportivas repercuten en la economía del club. Aunque no
tiene porqué tener un origen económico, las condiciones de un terreno de juego,
la situación de un equipo en la tabla de clasificación, la ansiedad constante
por ser aceptado en un grupo, entre muchísimas otras, pueden ser causa de la
presión. En otros casos, menos frecuentes, suele tener un origen intrínseco,
por las exigencias del propio sujeto, sus metas o sus ambiciones. Y con la
presión viene la ansiedad, de la que
voy a hablar más adelante, en otro post.
¿Y
los niños? ¿Es que nadie piensa en los niños? La presión es un síntoma muy
frecuente en los jóvenes deportistas. Existen padres que condicionan mucho a sus
hijos en el deporte que practican, y aunque en ocasiones no se manifieste
directamente, todos captamos los mensajes y la información que nos llega. Mi
consejo es dar libertad plena en el deporte a los más jóvenes, siempre animando
y apelando a las sensaciones (alegría, tristeza, frustración, euforia…) en
lugar de apelar al resultado o al juego. Hay que estar cerca de ellos, pero
restar importancia a un mal partido o a un mal resultado. Como leí
recientemente en una imagen colgada por mis amigos de FÚTBOL EN POSITIVO, “A VECES SE GANA Y A VECES SE…
APRENDE”. Lo importante en el deporte base es mantener la ilusión y la
motivación y crear hábitos y valores. Así que mi mensaje en voz alta es: “Papás, vosotros ya anduvisteis vuestro
camino, dejad que vuestro hijos creen el suyo. Limitaros a colocar las señales.
No os realicéis a través de ellos, porque no son ni culpables ni conscientes de
lo que no pudisteis alcanzar”.
Hasta
la próxima…
Un
abrazo para todos.
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martes, 13 de agosto de 2013
Calienta, que vas a salir.
Después de escribir el post
anterior, me quedé con ganas de hablar sobre el tema del calentamiento. Así que
me he puesto manos a la obra y esta semana toca hablar de una de las partes más
importantes en la competición. No, mentira, ¡¿cómo que de la competición?!
Espero que no hayas leído esto y te hayas quedado tan tranquil@… ¡¡¡UNA DE LAS
PARTES MÁS IMPORTANTES DEL DEPORTE!!! Confío en que no me hayas criticado
duramente por la broma, sé que no me voy a ganar la vida en el Club de la
Comedia.
Volvamos a lo que
a ti y a mí nos interesa. ¿Qué es el calentamiento? A simple vista, esta es una
pregunta que todos podemos responder sin dar muchos rodeos. Todos
coincidiríamos en que es la parte previa
al ejercicio, que sirve para prepararlo para la actividad física posterior, que
será de mayor intensidad. Esta sería la definición que la mayoría de la
gente entiende por calentamiento. No voy a decir que no es cierta, pero lo que sí
es cierto es que se aleja mucho de la definición completa, que va muchísimo más
allá. Yo diría que esta definición es la punta del iceberg.
Durante el
calentamiento actúan varios agentes que intervendrán en el juego. En primer lugar, el
calentamiento es la fase del juego en la que, como he apuntado antes, el cuerpo
se prepara la competición, ¿pero cómo? A través de un incremento del ritmo, el
cuerpo (en su concepto más general y físico) va aumentando la temperatura para
adecuarla al esfuerzo. La frecuencia cardiaca va incrementando, de forma que la sangre se desplaza de forma más rápida a través de
nuestro cuerpo, haciendo llegar el oxígeno que requieren los
músculos para sus funciones. A su vez, la frecuencia respiratoria también se
incrementa en número y en volumen para cubrir la demanda de oxígeno. Así que
vamos a dar paso al apartado que a mí más me gusta: las comparaciones.
Imaginemos que tienes un coche, de tu marca favorita de automoción, único en
el mundo, sólo existe el ejemplar que tú posees, y su valor es incalculable.
Como es algo inédito imagino que ese flamante cochazo debes cuidarlo a más no
poder, procurando que no se raye nunca, pasándole las revisiones oportunas,
cuidando la presión de las ruedas y limpiándolo muy a menudo. Dispones de las
24 horas del día para disfrutar de él, y además haces un uso continuo, sólo lo
paras cuando lo guardas en el garaje. Estoy seguro de que tod@s lo cuidaríamos
a rabiar, y siempre estaríamos pendientes de que no le pasase nada. De lo que
no estoy tan seguro es que seas capaz de sacarlo a la calle y nada más
arrancarlo aceleres hasta ponerlo a 200 km/h., cambiándolo de marcha a las 5000
rpm, y sin ponerte el cinturón de seguridad. Seguramente el motor estará
sufriendo, con el riesgo que conlleva de averiarse, ‘griparse’ y demás jergas
de ‘lesiones de taller mecánico’. Amig@ mí@, ese coche es tu cuerpo.
Pasemos a otro aspecto: el
conductor del cochazo. El calentamiento tiene una función psicológica en el
ámbito deportivo. Esta función es la parte en la que el deportista debe
adquirir una concentración intensa previa a la competición. Existe por tanto
una fase de evasión de los aspectos externos a la actividad inmediata, es
decir, nos olvidamos del mundo y nos concentramos en lo que vamos a hacer,
tratando de imaginarnos cómo lo vamos a hacer y focalizándonos en el éxito que
vamos a obtener (yo no me molestaría ni en ponerme el equipo para pisar el
campo pensando que voy a perder), aunque sabiendo colocar nuestras expectativas
(dudo que mi equipo de fútbol 7 gane 15-0 al Barça).
La concentración para jugar un
partido que exija cierto rendimiento e importancia (cada uno le asignará el
valor que crea correspondiente) debe ser previa incluso a la llegada al campo.
Es importante mantener unos momentos de tranquilidad, sin alteraciones, durante
por lo menos el día previo. Aunque tampoco se debe nunca alterar el ritmo de
vida habitual, es decir, sin abandonar la rutina. Esto significa que puedes
darle el paseo a tu perro la noche antes del partido, si es lo que haces cada
noche, y ambos lo vais a agradecer. Por tanto, ese conductor del cochazo es tu
mente, y tú decides cómo quieres conducir tu coche.
Solo me queda una
cosa más que añadir: la Dirección General
de Tráfico. Desgraciadamente, está muy extendida la cultura de jugar en
frío. Aunque dé por hecho que todos los que estáis leyendo este post sois
auténticos deportistas, hay muchísima gente que concibe el calentamiento como
una pérdida de tiempo. De primera mano, he podido observar cómo jugadores de
balonmano muy experimentados cogen el balón antes de entrar a la pista, y una
vez dentro lo primero que se les ocurre es hacer un lanzamiento a la escuadra
con todas sus fuerzas, así sin casi sin atarse los cordones. Pero donde suele
ocurrir esto muy a menudo es en los campos de fútbol (el deporte más practicado
con diferencia), donde nada más pisar el césped se chuta con todas las fuerzas
para marcar el primer gol, y piensan “¡jo! ¡Soy un crack tirando! El portero ni
se ha movido”, claro amigo mío, el portero tampoco ha calentado, y si se estira
se parte en dos. La mayoría de los aficionados al fútbol profesional vemos como
por televisión los jugadores entran al campo después de verlos calentar unos
minutos por la banda, y pensamos “anda, si esto de calentar es más bien saludar
al público”, y claro cualquiera no imita a un Falcao o un Özil, con lo buenos
que son... Ellos han calentado un buen rato antes del partido, pero Canal+ no
lo ha emitido porque estaban vendiéndote el partido de dentro de 3 meses.
Con todo esto, luego vienen las lesiones, y con ellas nunca
pensamos en nosotros mismos como agentes perjudiciales, y siempre tras la
lesión podemos escuchar clichés tan conocidos como:
-“¡Vaya
mierda de botas que tengo, mañana me compro otras!”. Otro error
muy extendido por cierto, es comprar botas con tacos inadecuados al terreno.
-“¡Vaya tela
con el encargado, es que no riega lo que tiene que regar!”. Otro
que tiene la culpa de que tus tobillos estén como la nevera de un esquimal.
-“¡Ah! Un
tirón, qué mal le he pegado al balón”. Mentira, te
he visto chutar 100 veces y siempre lo haces así de mal.
O una de mis favoritas:
-“Como me
duelen las rodillas con esto del césped artificial, con lo bien que se jugaba
en las eras”. Claro que si campeón, los 25 años y los 70 kilos que tienes
de más no tienen la culpa, y encima échaselos a tus rodillas en movimiento, y
recién levantadas de siesta, que ellas no tienen la culpa, hombre...
Y así sucesivamente, hasta un sinfín de frases dignas de un
monólogo de Goyo Jimenez.
Mi propuesta es,
para todos aquellos educadores deportivos, el calentamiento es una parte
fundamental del deporte, y debe ser enseñado como lo importante que es, y no
como un acto mecanizado previo a un partido o entrenamiento. Y para todos
aquellos amantes del deporte, y sobre todo del deporte amateur, confío en que
valoréis la importancia del calentamiento, y lo incorporéis a vuestra rutina
previa a cualquier partido, entrenamiento o ‘pachanga’, para luego no tener que
oíros quejaros con este tipo de frases, de las que particularmente suelo
preferir no decir nada y esperar a que alguien empiece a darse cuenta de qué
puede hacer para cambiarlo.
Un abrazo, y hasta la próxima.
@JuankiLungaran
viernes, 2 de agosto de 2013
Mantén la concentración, y verás cómo lo consigues.
Antes de nada, lo primero que me
sale al comenzar a escribir, es dedicar unas líneas al Triatleta David
Quirós, campeón nacional de triatlón en la categoría 20-24, que falleció el
pasado viernes 19 de julio en un trágico accidente de tráfico. “Me gustaría enviar
desde aquí toda mi fuerza y mi más sincero pésame a todos los familiares,
amigos, conocidos y vecinos de Quero (Toledo). La pérdida de David ha sido un
duro golpe para el deporte nacional”.
En estos últimos días me ha costado
un poco escribir, pero finalmente he conseguido acabar este post. Ya sé que
todos, queridos lectores, estabais impacientes por leer estas líneas (Modo
Ironía: ON), así que ya podéis respirar tranquilos ¡porque allá voy!
Esta semana he decidido tratar el
tema de la concentración en el deporte. En todas las modalidades deportivas
resulta de gran importancia desarrollar esta habilidad. Y no sólo en todas las
modalidades deportivas, esto va mucho más allá, sino que debe entrenarse como
cualquier otra habilidad física, técnica o táctica desde las categorías más
inferiores del deporte, desde temprana edad. ¿Por qué? Te lo voy a explicar, y
me gustaría hacerlo como siempre, relacionándolo con cualquier aspecto
cotidiano de la vida. La falta de concentración es ese fenómeno por el que
todos y cada uno de nosotros, mientras leíamos un libro relajados en nuestro
sofá o sillón, leemos el mismo párrafo de la misma página 4 veces y aún así no
nos hemos enterado. Durante un momento de lucidez espontánea nos damos cuenta
de que no nos hemos enterado de nada y volvemos atrás para comenzar de nuevo, y
misteriosamente, después de la primera línea ya volvemos a perder el hilo. Esto
suele ocurrir porque mantenemos nuestra mente ocupada con una preocupación o
cualquier otra cosa que en ese momento nos está rondando por la cabeza. Si te
vuelve a ocurrir esto, cierra el libro y termina de pensar en lo que estas
pensando.
Pero volvamos al tema del deporte,
que es lo mío. La concentración en el deporte es un síntoma de motivación. Podríamos
definirla como la capacidad de mantener focalizada la atención en la tarea para
resolver de forma satisfactoria las situaciones que se deriven de ella, de
forma que el deportista será capaz de filtrar o seleccionar aquellos estímulos
que le resulten más relevantes en cada situación (Mora, J. A., Zarco, J. A. y
Blanca, M.J., 2001). Los deportistas además, deberán aprender a seleccionar de
forma adecuada, utilizando el criterio que más se ajuste a las necesidades del
juego todos los estímulos, pero ese es otro tema del que ya hablaremos más
adelante.
La
concentración juega un papel importantísimo en la competición porque gracias a
ella pueden condicionarse aspectos tan relevantes en el deporte como la precisión, la velocidad de reacción o la velocidad de ejecución. Por todo esto,
es importante educar a nuestros
deportistas desde el deporte base a desarrollar la habilidad de concentrarse. Para
ello, todos los momentos son importantes, pero los entrenamientos serán
fundamentales para conseguir nuestros objetivos. Mantener la concentración en
los entrenamientos nos generará un hábito que desembocará en
una adquisición de la habilidad. Todas y cada una de las situaciones que genera
la práctica deportiva en cualquiera de sus modalidades conlleva una
focalización de la atención a la que el deportista debe estar sometido con
cierta frecuencia. A cualquier edad y en cualquier categoría. Hablando en
términos generales, no sólo de la concentración, durante la competición, no hay
trampa ni cartón, se dejan visibles todas las características de un deportista
(motivación, autocontrol…) y un equipo (su forma de trabajo, su intensidad, sus
aspectos tácticos…). El calentamiento es la parte fundamental de concentración
en la competición, pues es el momento en el que no sólo se prepara el cuerpo
para afrontar un partido o carrera, además el deportista se prepara mentalmente
para darlo todo de sí mismo. Pero además, la concentración no sólo está
presente en acciones puramente deportivas, y si no ¿por qué iban a reunirse los
jugadores del Real Madrid (por ejemplo) horas antes de un partido en un hotel?
Es el momento de dejar a un lado los temas familiares, o de negocios (anuncios,
patrocinios…) para centrarse solamente en el partido que tienen al día
siguiente.
Existen
algunos ejemplos de lo que se puede conseguir gracias a la concentración, como en el siguiente vídeo, Ibrahimovic es capaz de mantenerse orientado
y coordinarse, sin mirar a portería, para marcar este golazo. Probablemente, si
lo repite 50 veces en una entrevista "post partido" seguramente no le hubiera salido.
Por
último, me gustaría volver a mencionar a David Quirós, ya que como muestra la
siguiente imagen, durante una carrera no hay que perder la concentración para
visualizar las metas, ser consciente de su economizar su esfuerzo, saber cuándo
tiene que atacar… Para ser campeón
nacional de triatlón, lo seguro es que hay que aprender a mantener la
concentración, y desde luego su cara lo demuestra.
DEP
David Quirós
Un abrazo a todos, y hasta la próxima semana.
@JuankiLungaran
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jueves, 18 de julio de 2013
¡MOTÍVATE!
Esta
semana toca hablar de una de las habilidades más importantes que conciernen al
deporte, y a todos los aspectos de la vida, por supuesto. Sin embargo, quizá a
través del deporte podemos hablar de una forma más comprensible cuando nos
referimos a la motivación.
¿Qué
es la Motivación? Todo el mundo tenemos una idea más o menos clara de lo que
significa, pero ¿sabríamos definirla? La motivación resulta el elemento clave
para lograr el compromiso con el deporte, porque determina nuestro
comportamiento, dotándonos de la energía hacia nuestro objetivo. Todo esto
tiene un significado mucho más profundo. La motivación es ese “eso” que hace
que pongamos todo nuestro empeño en aquello que tanto nos gusta. De esta forma,
en función del grado de motivación nuestro entrenamiento (o partido) determinará
cuanta intensidad, concentración o constancia pondremos en nuestra tarea.
Por
consiguiente, se trata de la búsqueda de objetivos que cada uno se marca en
función de lo que desea con su práctica deportiva. Cada uno propone sus propios
objetivos y a partir de ahí uno lucha por conseguirlos, cada uno pone sus
propios límites. Llegados a este punto, sé exactamente lo que todos estáis
pensando: “a partir de ahora mi objetivo será ganar el próximo mundial de
fútbol con la Selección Española”. QUERIDO LECTOR, a no ser que esté teniendo
el honor de que Casillas, Puyol, Sergio Ramos, Xavi, Villa, Iniesta o cualquier
otro de nuestros campeones estéis leyendo este post, OLVIDATE. Y de nuevo, sé
lo que piensas: “entonces, querido Juanki, te estás contradiciendo”. Campeón,
no puedes empezar a construir la casa por el tejado… Cada uno tiene que ser
capaz de fijar sus propias metas, pero del mismo modo, cada uno también debe
conocer su propio cuerpo, es decir sus límites y sus posibilidades. No puedo
fijarme ser campeón del mundo si solo he jugado 3 años al fútbol, por ejemplo.
Como en todos y cada uno de los aspectos deportivos, la motivación puede
entrenarse. Todo en deporte es progresivo, y cada gota de sudor cuenta para
conseguir nuestro fin. Sin embargo, todos los objetivos que nos fijemos deberán
estar acorde con nuestra propia realidad. Con los objetivos debemos buscar
nuestra superación, que no nos resulte sencillo alcanzarlos para no caer en el
aburrimiento, pero que tampoco sean inalcanzables, para no caer en la
desesperación. Deben suponer un reto, pero también una recompensa. Y a partir
de ahí, progresaremos para llegar un poco más alto. Subiendo los escalones de
uno en uno, para no tropezarnos.
Son muchos los
autores que se han interesado por el estudio de la motivación, y algunos
concluyen en la conocida Teoría de las
Metas de Logro. Esta teoría establece que la meta principal de un individuo
en los contextos de logro es demostrar habilidad, pero que puede estar
concebido en función de la orientación que el individuo tenga: orientación a la
tarea u orientación al ego.
Por orientación a
la tarea entendemos que el individuo concibe como éxito el dominio de la tarea
y el progreso personal. Se trata de la práctica de un medio determinado (una
finta en balonmano, por ejemplo) hasta alcanzar el dominio, y a partir de ahí
ser capaz de afrontar situaciones que requieran de ese recurso técnico, y el
deportista entiende que ha progresado para mejorar y aportará beneficio, en
este caso a su equipo. Es una orientación focalizada sobre el medio y no sobre
el fin.
Por otro lado, en
la orientación al ego, el éxito se define como superación a los rivales y
demostración de mayor capacidad. Aquellos individuos que adquieren esta forma
de trabajar, luchan constantemente por un reconocimiento del resto. Su único
fin es destacar por encima de los demás, y por tanto, se focaliza sobre el fin,
sin darle tanta importancia al medio.
Ahora que seguro
que estás pensando en la gente que conoces, y sabes exactamente cuáles de tus
amigos o compañeros trabajan en función de estas orientaciones, pero, y te
prometo que esta vez sí es la última que adivino lo que estás pensando (por hoy):
“¿qué hace que unos trabajen de una forma y otros de otra?”. Aunque para
contestar esta pregunta de forma completa y certera podríamos pasar horas y
horas de investigación, de forma muy escueta, la diferencia está marcada por el
contexto del individuo. Cada uno de
nosotros estamos inmersos en un ambiente que determina nuestra conducta,
nuestra forma de pensar, de actuar… El clima familiar o deportivo puede
condicionarnos (sobre todo de forma inconsciente por parte de los transmisores)
hasta el punto de hacernos pensar y procesar la información de una forma
determinada. En este caso, y proponiendo un ejemplo muy extremado: un
entrenador que riñe a su “jugador estrella” porque uno de los “jugadores
mediocres” lo ha regateado en el entrenamiento de fútbol. Piénsalo… ese
entrenador tiene varios problemas que resolver consigo mismo, y no imaginas la
cantidad de entrenadores que existen con este perfil. Volviendo al tema, esta
forma de trabajo hará que los jugadores orienten hacia el ego sus motivaciones,
buscando siempre referencias que superar y sin poder evitar constantemente las
comparativas.
Por último, ambas
formas de trabajar, siendo más correcta y equilibrada la orientación a la
tarea, pueden conseguir que cualquier deportista alcance la élite.
¿Sabrías
identificar la forma de trabajar de los siguientes deportistas?
Yo creo que no lo he puesto muy difícil...
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martes, 9 de julio de 2013
Hablemos deportivamente...
Tras la presentación del blog,
aquí viene mi primer ‘post oficial’ para comenzar con mi trabajo. En el
anterior, ya dejaba algunos vestigios de la dinámica con la que iba a poner el
blog en marcha, y qué mejor forma de comenzar hablando de lo que, para mí,
sería el perfil más o menos ideal del deportista.
De nuevo, me gustaría insistir en
que toda esta información se aleja del concepto más elitista del deporte,
porque mi intención no es otra que todos los lectores intenten hacer una
interiorización de cada uno de los temas. Cada uno asimilará la información de
una manera determinada, y conociéndose a sí mismo sabrá cómo debe aplicarla
para formar su propia identidad deportiva.
Dicho todo esto, primero debemos
reflexionar sobre el deporte líneas generales. El deporte está constituido por
una serie de normativas y reglamentos que dotan de sentido y significatividad
su desarrollo. Hay que saber diferenciar deporte de ejercicio o actividad
física, ya que estas últimas son un simple desarrollo motor que nos ayuda a
mantenernos en buena forma física (o a adquirirla). Sin embargo, al hablar de
deporte estamos yendo un poco más allá. El deporte tiene consigo implícito un
carácter competitivo, en el que seremos más eficientes si estamos en buena
disposición de alcanzar los objetivos. Al hablar de deporte, por norma general,
entendemos que trata de alcanzar un objetivo concreto por medio del la
utilización del movimiento corporal. Por lo tanto, el deporte está
caracterizado por la intervención más humana posible, ya que desde la participación
de los ‘deportistas’ se desarrolla el ‘juego’.
Y ahora cabe preguntarse ¿qué es
un deportista? Realizando una definición breve, podemos definir al deportista
como el agente humano que actúa en el contexto deportivo para conseguir un
determinado fin. Sin embargo, esta definición resulta demasiado simple, y no
hace falta dar muchas vueltas para darnos cuenta de que existe un ‘algo’ que
hace que haya deportistas más eficientes que otros (esos que fácilmente se catalogan
como buenos o malos). Así que por consiguiente, nos hacemos otra pregunta ¿qué
hace a un deportista mejor que otro? Y aquí se complica la cosa…
En primer lugar, hay que concebir
la figura del deportista (si, si… tú también eres deportista) bajo un concepto
dualista, que se divide en: el deportista físico y el deportista psíquico.
El primero toma en conjunto las
capacidades y habilidades físicas que desarrolla por medio de la madurez y la
práctica. Por norma general, el desarrollo o la “mejora” es directamente
proporcional a las horas de entrenamiento y práctica. Cada uno de nosotros
hemos formado nuestra identidad física en torno a este concepto en función de
nuestra trayectoria…
El segundo, recoge todos los
aspectos psicológicos que constituyen al deportista, es decir, su
interpretación de la realidad, la percepción, la motivación, la concentración,
el autoconcepto, la autoestima, autocontrol… entre otras habilidades que se combinan en todo
deportista, y que su desarrollo determina directamente su rendimiento.
Son muchos los que entienden el
deporte de una forma tan simple que no ven más allá de lo que tienen delante. A
menudo olvidan (y esto va muy en serio) que todos y cada uno de los deportistas
son también seres humanos que experimentan emociones y sentimientos.
Simplemente, en el caso del deporte de élite, ven ‘máquinas que cobran mucho’.
No señor, esto no es tan sencillo. Aunque luego hay casos y casos, todo hay que
decirlo.
Y después de haber hecho esta
escueta definición… cabe hacerse una última pregunta ¿porqué en un mismo equipo
unos triunfan y otros no? Yo me la había hecho miles de veces. Es cierto que
todos los deportistas de un mismo equipo reciben la misma formación, pero no la
interpretan del mismo modo. Para cada persona, el deporte significa una cosa
diferente, con lo cual en este caso interviene la motivación. Por ejemplo, no
es lo mismo entrenar para despejar la mente después de estudiar, que para
intentar ser convocado para la selección nacional.
En definitiva, alejándonos de las
dimensiones puramente físicas, el deportista debe saber forjar un equilibrio
psicológico que desemboque en su propio bienestar. El deporte, a menudo puede
ser estresante también, pero hay que saber superar las etapas de presión, tener
claros los objetivos para luchar y trabajar por ellos de la forma más eficiente,
y sobre todo tener muy claro, cada uno, qué es lo que pretende obtener de la
práctica deportiva.
Seguiremos avanzando y trabajando…
jueves, 4 de julio de 2013
¡Estrenando Blog!
Llevo un tiempo planteándome crear un nuevo blog. Y por fin ha llegado la hora...
A pesar de que aún me queda mucho trabajo para perfeccionarlo y de aprender mucho sobre estas cosas, poco a poco iré introduciendo mejoras y ajustándolo a las necesidades, para que el uso del blog resulte cómodo y de fácil manejo.
Como he mencionado, llevo varias semanas planteándome la creación del blog, a través del que me gustaría trabajar, como muchos otros compañeros, todos los aspectos que rodean el deporte desde un punto de vista psicológico. La mente es ese misterioso sistema que rige nuestro yo, es el volante del vehículo humano que nos define como personas, dotándonos de unos valores, principios... en definitiva, de una identidad. En el deporte, esa identidad conlleva que actuemos de una forma determinada, y en función de nuestro propio criterio podremos alcanzar o no aquellas metas que nos planteamos.
En definitiva, a partir de aquí iré trabajando (poco a poco...) todas aquellas habilidades que podemos potenciar y que nos ayudarán a alcanzar nuestros niveles exigidos, y a descubrir que todo puede superarse. El placer de conseguir las metas sólo depende de uno mismo y de su disposición para afrontar los desafíos que se interponen en el camino. Con lo cual, desde mi primer post en el blog, animo a todo el mundo a que siempre mantenga esa disposición. Que siempre intente buscar ese diminuto punto de luz que brota entre la oscuridad, porque sólo aferrándonos a él podremos mantener la ilusión por conseguir aquello en lo que creemos. Y depende de uno mismo. En estas últimas líneas, apenas he mencionado el deporte, porque el deporte como tal, representa unos aspectos y valores que cada uno desarrolla en su vida personal o profesional.
Por último, deseo que se cumpla el objetivo del blog, que todos y cada uno de los usuarios pueda disfrutar, e intentar aplicar aquello que le resulte atractivo, interesante y motivador en su desempeño deportivo. Aquí nada es para profesionales, todos podemos trabajar los mismos aspectos pero en diferentes niveles. Por otra parte, también intentaré ofrecer otros puntos de vista de los eventos deportivos de élite, intentando integrar elementos que afecten directamente al rendimiento y que en muchas ocasiones omitimos...
TE ANIMO A QUE SIGAS EL BLOG A TRAVÉS DE LA PÁGINA DE FACEBOOK facebook.com/hazlodeportivamente O DE MI CUENTA DE TWITTER @juankilungaran Y YO INTENTARÉ MANTENERLA SIEMPRE ACTUALIZADA. ¡¡¡UN ABRAZO A TOD@S!!!
Como he mencionado, llevo varias semanas planteándome la creación del blog, a través del que me gustaría trabajar, como muchos otros compañeros, todos los aspectos que rodean el deporte desde un punto de vista psicológico. La mente es ese misterioso sistema que rige nuestro yo, es el volante del vehículo humano que nos define como personas, dotándonos de unos valores, principios... en definitiva, de una identidad. En el deporte, esa identidad conlleva que actuemos de una forma determinada, y en función de nuestro propio criterio podremos alcanzar o no aquellas metas que nos planteamos.
En definitiva, a partir de aquí iré trabajando (poco a poco...) todas aquellas habilidades que podemos potenciar y que nos ayudarán a alcanzar nuestros niveles exigidos, y a descubrir que todo puede superarse. El placer de conseguir las metas sólo depende de uno mismo y de su disposición para afrontar los desafíos que se interponen en el camino. Con lo cual, desde mi primer post en el blog, animo a todo el mundo a que siempre mantenga esa disposición. Que siempre intente buscar ese diminuto punto de luz que brota entre la oscuridad, porque sólo aferrándonos a él podremos mantener la ilusión por conseguir aquello en lo que creemos. Y depende de uno mismo. En estas últimas líneas, apenas he mencionado el deporte, porque el deporte como tal, representa unos aspectos y valores que cada uno desarrolla en su vida personal o profesional.
Por último, deseo que se cumpla el objetivo del blog, que todos y cada uno de los usuarios pueda disfrutar, e intentar aplicar aquello que le resulte atractivo, interesante y motivador en su desempeño deportivo. Aquí nada es para profesionales, todos podemos trabajar los mismos aspectos pero en diferentes niveles. Por otra parte, también intentaré ofrecer otros puntos de vista de los eventos deportivos de élite, intentando integrar elementos que afecten directamente al rendimiento y que en muchas ocasiones omitimos...
TE ANIMO A QUE SIGAS EL BLOG A TRAVÉS DE LA PÁGINA DE FACEBOOK facebook.com/hazlodeportivamente O DE MI CUENTA DE TWITTER @juankilungaran Y YO INTENTARÉ MANTENERLA SIEMPRE ACTUALIZADA. ¡¡¡UN ABRAZO A TOD@S!!!
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